22 de diciembre de 2007

Quizás quiero lo mismo que las demás



Recuerdo cuando éramos simples almas conectadas sideralmente. Cuando yo te veía como un extraño, como un amigo al que nunca iba a terminar de conocer.
Yo no buscaba una relación estable, tendrías que saberlo.
Pero me superaste. Te adentraste en cada fibra de mi ser como el peor cáncer. Contaminaste todas mis células con tu entendible enfermedad, el exceso de luz. Vos esperabas a alguien. Y yo golpeé con una columna de 1,90.

Yo te creía brillante. Pero me dí cuenta que eras mucho más que eso. Tuve que aceptar que me excedías, que nunca sería el ser maravilloso e incomprendido que vos sos. Tuve que asimilar cosas nuevas para sentir que podía alcanzarte. Pero nunca lo logré.

Hay veces que no puedo conmigo misma. Y otras tantas veces no puedo con vos. No respondo tus interrogantes porque sé que esperás la respuesta perfecta, y muchas veces no la tengo. Ahora que conozco tus lados más brillantes y tus rincones más ocuros me persigue la consternación de saber que soy poco para vos. Que quizás, después de todo, los otros tenían razón: yo no soy la que vos necesitás.

Siento que me canso de correr a tu velocidad. Que ya no puedo seguir tu ritmo.
Me siento insuficiente para tus necesidades.

Decís que no querés ser el novio que todas quieren, que te alcanza con ser el que yo quiero. Pero posiblemente ya sos eso. Probablemente lo que falta es que yo sea lo que vos necesitas. Y hoy, dudo que exista la posibilidad real, para mí, de conseguirlo.

3 comentarios:

Juan dijo...

Ser para otro es inabarcable y generalmente insuficiente.
Besos, Felices Fiestas.

Anónimo dijo...

Esto que decís realmente es así?
No imaginás como estoy, desanimado. Me malacostumbre culpa tuya, te necesito todo mi tiempo. Todo ha sido genial, inolvidable, inconmesurable.
Espero que nuestra vida funcione de alguna manera u otra, que vengan nuevos y mejores vientos; creo que está en nosotros, de todas maneras. Está en que lo querramos con latencia.
Sienta lo que sienta me atrevo a decir vade in pace, porque te quiero y aprecio como a nadie por estos pagos.
Si esto no es felicidad, si no fue felicidad...

Anónimo dijo...

Convengamos que no encontraba otra manera de conectarme con vos y lo hice por acá.