Voy a denunciarte. Te voy a demandar, y no parar hasta la corte suprema.
No sólo me robaste el corazón que nunca tuve, sino que me robaste las palabras, las que yo tenía guardadas en mí.
Sólo me quedan éstas, todas las que hablan de vos. Las etiquetas que nunca van a describirte, los adjetivos que me gustan y las frases que solemos repetir.
Te dije que sos mi vida, mi todo. Que te adoro, te quiero, te amo, y que doy todo lo que tuve tengo y tendré, sólo para seguir a tu lado.
Que te regalo mis pecas, mis labios, y mi rodilla que no para de doler. Mis libros, las cartas que alguna vez recibí, mis recuerdos amontonados en la repisa, mis memorias.
Te regalo las palabras que uso para amarte, pero no quiero que te robes las otras, las que uso para decir lo que pienso, lo que siento cuando no estoy con vos.
¿Pero de dónde saco nuevas palabras?
Tengo miedo (otro miedo más).
No quiero que se agoten mis palabras, no quiero quedarme con nada para decir(te).
Estoy en crisis de letras. Y no encuentro solución. Otra tonta razón para odiarte.
3 comentarios:
Las musas se esconden en los lugares más inhóspitos, ese es el juego que juegan con aquellos que abrazan las palabras.
Te dejo una frase para que la pienses: "El blog habla por mi. Yo soy esas palabras"
Abrazos, estoy.
Es que quizás las palabras ya se hayan agotado en sí mismas, aunque al ser autónomas siempre están a tiempo de reinventarse. Hasta que se decidan volver, por suerte, podemos distraernos y sólo dedicarnos a sentir, a ver si encontramos algo nuevo que decir mientras damos forma a todo lo que previamente ya teníamos.
besos!
Lo que mas me duele de que mi novio -o deberia decir (ex)novio- se haya tomado ese avión es eso...
Estoy acá con todo ese manojo de palabras que ya no puedo usar. Esas palabras para las que tengo que inventar conversaciones con él (aunque sea en mi mente imaginariamente). Esas fucking palabras que caerán en desuso y se morirán como un mal uso del idioma.
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