21 de junio de 2007


Y es que un día me di cuenta de que no valías la pena.
Y me eché a volar sin compañía.

Ahora estoy acá. Tan alto que no llegás a verme.
No te extraño, aunque nadie me crea. Porque ahora que te veo desde acá, desde el rincón imperceptible de mi cordura espacial, puedo entender.
Y veo, me veo sentada junto a vos como en los viejos tiempos. Retrocedo mentalmente el tiempo y entiendo.

Sólo cuando nos alejamos vemos claramente.
Y vos, particularmente, no sos para nada agradable desde la distancia.

Para que sepas: los disfraces no permanecen en su lugar para siempre.

2 comentarios:

Juan dijo...

Uno puede alejarse y no ver, es necesario abrir los ojos.
Disfraces y camuflajes tiene una utilidad de corta alcance, tanto en tiempo como en espacio.

Siempre ha sido bueno volver a leerte.

charlina dijo...

Y no sabès que rico me sale el purè! pero si, es un chiste....
Creo que de tanto volar solas nos convertimos en aves y acabamos de cruzarnos..!
Que tengas un buen fin de semana (: