Él se va. Como siempre hace cuando se enoja. Huye intentando creer que lo que le molestó en realidad no existe.
Son los años. Conocerlo tanto es un poco aterrador a veces. Pero él... él todavía no entiende que me gusta jugar con las palabras, con todo. Tantas veces se lo dije, ES UN JUEGO.
Las relaciones que todos tenemos, sean de cualquier tipo, son juegos. Ese intercambio constante de acciones y palabras; el aguardar, callar o atacar: puras estrategias.
Yo soy una buena estratega, cualquiera sabe eso. Soy la que espera agazapada, como las serpientes, a que la víctima se encuentre en su peor posición, y luego ataco. Soy una gran serpiente. A veces pierdo, es verdad, me equivoco.
Pero me gustan las personas que me desafían. Que ven lo que yo veo, que esperan para atacar, pero atacan al fin. Me atraen las personas que ven el escenario como yo. Las que juegan con elegancia.
No digas que no te avisé, yo siempre fui lo que soy. Soy silenciosa y así me muevo, asfixio a mis presas, y sobre todo, cambio de piel cuando el medio lo requiere.
15 de agosto de 2008
31 de julio de 2008
Here to stay

Entonces sigo durmiendo como si invernar fuera una característica humana. Compro resaltadores de colores que no me gustan para poder dejarlos eternamente guardados. En vez de concentrarme en los apuntes, vi The Hills el sábado y el domingo. Es que eran un montón de capítulos seguidos, nunca me gustó tanto el weekend de MTV.
No es fácil mi nueva vida. But I still like it.
Me veo en el futuro. Y me gusta la persona en la que sé que me voy a convertir.
28 de junio de 2008
Cuando las cosas no son como todos creen
Sé de lo que soy capaz y siempre conseguí lo que me propuse.
[ El problema es que mi inconsciente quiere desaprobar ]
.jpg)
*foto: Fabulosa Dita von Teese by Nico
4 de junio de 2008
In love with Chuck Bass
12 de mayo de 2008
Tenía catorce años y huía

Sale el sol otra vez. Igual que ayer. Igual que mañana.
Y otra vez encuentro tu cara, mirándome sin entender.
(Demasiadas mañanas apuradas. Demasiadas tardes persiguiéndome. Y nunca pudiste entenderlo. Nunca.)
Hoy te vi, entre la gente te vi, pero no estabas. Eras sólo un recuerdo, una sonrisa grabada en mí. Ninguno de ellos lo notó, pero yo estaba recordándote. Y miraba ese paisaje que la rutina ya no me deja apreciar, y te pensaba, te imaginaba cercano como el ancho de espadas.
(Hace más de dos años de la última vez que te vi, quizás tres.)
El chico sentando enfrente mío se parecía a vos, por un segundo creí que querías pasar por incógnito estando tan cerca de mí, pensé que quizás no me reconocías. Pero cuando la luz solar volvió me fue obvio que no eras vos.
(No tenía nada parecido a vos, no se reía con ruido, no gritaba cada vez que decía "truco vale 4".)
Me paré cuando divisé mi destino, lancé mi mejor sonrisa a los testigos, y me bajé del colectivo.
(El chico había perdido cuatro partidos seguidos, nunca podría haber sido vos: vos siempre ganaste, incluso cuando perdiste)
Tenía catorce años y huía, con la convicción de que era el camino acertado.
Tengo 18 y ya no huyo, porque sé que el sol mañana va a salir.
*La frase del título no es mía. Y la foto es de Eugenio Recuenco
19 de marzo de 2008
18 de marzo de 2008
Soy quien soy I
Hoy escuché una frase que decía que aunque nos olvidemos de nuestros sueños, ellos no se olvidan de nosotros. Entonces me puse a pensar en cuáles eran mis sueños.
Yo tengo la plena seguridad de que mi etapa de mayor crecimiento fue a los 14 años. Fue cuando decidí vivir. Hasta ese momento y hasta un par de años después, mi único sueño, mi único anhelo importante era el de ser feliz. Y lo fui tiempo después.
Hoy tengo 18. Vivo feliz. Y soy lo que quería ser: ni mucho más, ni mucho menos que eso.
¿Pero cuáles son mis sueños?
La RAE dice que los sueños “son cosas que carecen de realidad o fundamento, y, en especial, proyectos, deseos, esperanzas sin probabilidad de realizarse.”
Todos mis proyectos tienen grandes porcentajes de realizarse. Sé lo que quiero. Dije que no voy a parar hasta tener mi título universitario en la pared y así va a ser, a menos que caigan sapos del cielo. Confío en mí, porque sé que todo se puede lograr si uno se lo propone. Tengo metas, destinos a los cuales quiero llegar, pero ninguno de ellos carece de fundamento o realidad, por lo tanto no son sueños. No tengo sueños. No creo en las cosas utópicas. Soy realista y no soy de abandonar mis batallas.
Cuando digo que yo siempre espero es porque tengo la certeza de que todo lo que quiero va a llegar.
Yo tengo la plena seguridad de que mi etapa de mayor crecimiento fue a los 14 años. Fue cuando decidí vivir. Hasta ese momento y hasta un par de años después, mi único sueño, mi único anhelo importante era el de ser feliz. Y lo fui tiempo después.
Hoy tengo 18. Vivo feliz. Y soy lo que quería ser: ni mucho más, ni mucho menos que eso.
¿Pero cuáles son mis sueños?
La RAE dice que los sueños “son cosas que carecen de realidad o fundamento, y, en especial, proyectos, deseos, esperanzas sin probabilidad de realizarse.”
Todos mis proyectos tienen grandes porcentajes de realizarse. Sé lo que quiero. Dije que no voy a parar hasta tener mi título universitario en la pared y así va a ser, a menos que caigan sapos del cielo. Confío en mí, porque sé que todo se puede lograr si uno se lo propone. Tengo metas, destinos a los cuales quiero llegar, pero ninguno de ellos carece de fundamento o realidad, por lo tanto no son sueños. No tengo sueños. No creo en las cosas utópicas. Soy realista y no soy de abandonar mis batallas.
Cuando digo que yo siempre espero es porque tengo la certeza de que todo lo que quiero va a llegar.
12 de marzo de 2008
EXIT

Huir, eso es lo que siempre hizo. Y ahora, cuando mira atrás lamenta haberlo hecho. Porque la vuelta atrás “es inmensa, es eterna”.
Quiere regresar al frente de las batallas. A la lucha cuerpo a cuerpo. Ver la sangre, los restos. Quiere saber qué se siente vivirlo en carne propia y no por lo que otros cuentan. Experiencia, eso busca.
Pero es que siempre hubo una salida de emergencias, una forma de escaparse de las obligaciones morales. Ahora se arrepiente, ahora que ve que su piel no tiene cicatrices. Se siente un novato, un ingresante. Pero confía en que no lo es.
No quiere elegir el camino más fácil. Quiere tropezar, una y otra vez, para aprender a levantarse como lo hacen los demás.
7 de marzo de 2008
27 de febrero de 2008
L'enfer, c'est les autres

Te dije que soy una mentira. Si, yo sé que esa frase va a quedar resonando en tu cabeza durante un tiempo, o para siempre.
¿Pero cómo te explico?
Yo soy lo que soy, lo que vos conocés. No hay nada más que lo que ves, lo que vos ves.
Y frente a los demás soy muchas. Hoy se me ocurre usar un disfraz, mañana otro, y pasado otro nuevo. Yo soy así. Uso máscaras diferentes dependiendo de los otros. Frente a ellos es ante quien aparento ser miles. Ayer se me ocurrió ser esa pendeja insoportable que todos detestan pero que alguna vez fueron. Pero mañana voy a ser una joven bohemia y retraída. Y la semana que viene voy a volver a ser la soberbia egoísta que me sale tan bien.
¿Porqué lo hago? Porque me resulta fácil. Porque no me interesa que ellos sepan quien soy, porque sé que no pueden hacerlo.
Vos me lo dijiste: I'm a great pretender. Pero hay días que me canso de serlo, me canso de esperar personas como vos, que vean lo hay detrás de toda la parafernalia. Mientras tanto sigo fingiendo, sigo siendo todo lo que provoque reacciones. A esta altura ya resulta divertido, me fascina ver esas caras perplejas. Si, soy una mentira, pero ellos no lo entienden.
Al final, Sartre tenía razón: el infierno son ellos.
La foto es de Eugenio Recuenco
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

