27 de febrero de 2008

L'enfer, c'est les autres



Te dije que soy una mentira. Si, yo sé que esa frase va a quedar resonando en tu cabeza durante un tiempo, o para siempre.
¿Pero cómo te explico?
Yo soy lo que soy, lo que vos conocés. No hay nada más que lo que ves, lo que vos ves.
Y frente a los demás soy muchas. Hoy se me ocurre usar un disfraz, mañana otro, y pasado otro nuevo. Yo soy así. Uso máscaras diferentes dependiendo de los otros. Frente a ellos es ante quien aparento ser miles. Ayer se me ocurrió ser esa pendeja insoportable que todos detestan pero que alguna vez fueron. Pero mañana voy a ser una joven bohemia y retraída. Y la semana que viene voy a volver a ser la soberbia egoísta que me sale tan bien.
¿Porqué lo hago? Porque me resulta fácil. Porque no me interesa que ellos sepan quien soy, porque sé que no pueden hacerlo.

Vos me lo dijiste: I'm a great pretender. Pero hay días que me canso de serlo, me canso de esperar personas como vos, que vean lo hay detrás de toda la parafernalia. Mientras tanto sigo fingiendo, sigo siendo todo lo que provoque reacciones. A esta altura ya resulta divertido, me fascina ver esas caras perplejas. Si, soy una mentira, pero ellos no lo entienden.


Al final, Sartre tenía razón: el infierno son ellos.
La foto es de Eugenio Recuenco

19 de febrero de 2008

Será porque siempre espero que ya no desespero

Y después, cuando me mirás feo si digo que siempre quiero creerte, yo respondo respondo que aún no me dás plena certeza de tus acciones a futuro.
Cuando todo empezó yo siempre te decía que prometés más de lo que podés cumplir. Creía que ya no era así, parece que me equivoqué. Otra vez.

No me mientas, no me digás que podés hacerlo todo. Nunca vas a ser un superhombre, y por eso suelo dejarte solo, porque me hacer creer en la posibilidad.

27 de enero de 2008

"Todo vuelve" dijo ella. Y yo la miré: al principio con la cara que suelo hacer cuando la gente dice un cliché, pero después, viendo su mirada de chiquilla perdida y el movimiento incesante de sus manos, pensé que tal vez sea cierto. Quizás ella tenga razón y yo un montón de cosas para enfrentar en el futuro.

¿Cómo hago para contarte quien es?
Es una mujer independiente, al mismo tiempo que una nena con ganas de contención. Es sincera, sencilla y sensible. Es agradable y simple, pero ninguna tonta. Habla sin cesar, dudo que respire mientras lo hace.
Cuando la vi acurrucada en tus brazos pensé que son una hermosa postal, y tal vez una perfecta unión.

Ella me regaló tinta. Es sólo tinta envasada, pero es el símbolo de dos mujeres que aman a un mismo hombre de formas distintas.
Nos unen una pasión, conceptos y algunas formas de visualizar la existencia.
Nos separan años de vida. No sólo de edad sino de vivencias. Porque cuando ella dice, con la velocidad que la caracteriza, "yo no tengo historia", en realidad te dice que sí, que tiene muchísima historia para contar, pero que prefiere seguir acumulándola en vez de detenerse a contemplar el pasado.

22 de diciembre de 2007

Quizás quiero lo mismo que las demás



Recuerdo cuando éramos simples almas conectadas sideralmente. Cuando yo te veía como un extraño, como un amigo al que nunca iba a terminar de conocer.
Yo no buscaba una relación estable, tendrías que saberlo.
Pero me superaste. Te adentraste en cada fibra de mi ser como el peor cáncer. Contaminaste todas mis células con tu entendible enfermedad, el exceso de luz. Vos esperabas a alguien. Y yo golpeé con una columna de 1,90.

Yo te creía brillante. Pero me dí cuenta que eras mucho más que eso. Tuve que aceptar que me excedías, que nunca sería el ser maravilloso e incomprendido que vos sos. Tuve que asimilar cosas nuevas para sentir que podía alcanzarte. Pero nunca lo logré.

Hay veces que no puedo conmigo misma. Y otras tantas veces no puedo con vos. No respondo tus interrogantes porque sé que esperás la respuesta perfecta, y muchas veces no la tengo. Ahora que conozco tus lados más brillantes y tus rincones más ocuros me persigue la consternación de saber que soy poco para vos. Que quizás, después de todo, los otros tenían razón: yo no soy la que vos necesitás.

Siento que me canso de correr a tu velocidad. Que ya no puedo seguir tu ritmo.
Me siento insuficiente para tus necesidades.

Decís que no querés ser el novio que todas quieren, que te alcanza con ser el que yo quiero. Pero posiblemente ya sos eso. Probablemente lo que falta es que yo sea lo que vos necesitas. Y hoy, dudo que exista la posibilidad real, para mí, de conseguirlo.

26 de noviembre de 2007

Asquerosamente sola



Así me siento, y quiero gritarlo.



14 de noviembre de 2007

Lamento nocturno II

Un montón de cosas acumuladas aguardando su momento en mi garganta.
Y vos no preguntás.
Entre tu presencia etérea y tu ausencia efímera no puedo completarte.
Tengo todo amontonado, muchas razones por las que porto la misma cara desde hace tres días y lloro en cada rincón en donde no me vean.
Pero esta vez me niego a dejarlo pasar. Necesito más que un beso. Necesito meter los dedos en el enchufe.

Ya vengo.

17 de octubre de 2007

Lluvia monocromática



Hace tiempo que caen, con la liviandad y velocidad intachablemente adecuadas, pero golpeando como bombas nucleares en mi frágil corazón.
Los autos, veloces máquinas de colores, pasan sin siquiera advertirlo, aplastan las ya caídas, poniendo fin a sus cortas vidas y cambiando para siempre el rumbo de la que comenzaron el fatal viaje.
Todos los años sucede, todas las primaveras me encuentran admirando maravillada este proceso natural. Y sin embargo aún me asombro, me quedo atónita en el balcón, amando esta calle y esta primavera tan mías.
Todos continúan caminando por las veredas, necios de realidad, sin notar el espectáculo.
Es un suceso hermoso, de magnífica pequeña proporción.
Quiero vivir eternamente contemplándolo, que estas lágrimas de jacarandá sigan lloviendo sobre mí hasta que mi estación se aleje otra vez, que al fin de cuentas, septiembre siempre vuelve.

21 de septiembre de 2007

Quisiera poder decirte todo. Todo de todo.
El porqué de las cosas que hago, de las que he hecho y las que tengo pensado realizar.
Las razones por las que te trato como te trato.
El pasado que formó mis principios morales.
El futuro que siempre soñé.

Quiero contarte de mi miedo más actual, el que tengo a enfrentar el final de esta etapa y el avasallante principio de la próxima.
De mis planes para nosotros, del método que quiero que resolvamos nuestras crisis.
Quiero que escuches toda mi lista de pendientes. Y que hagamos un juramento acerca de su cumplimiento.

Y lo más importante: Quiero poder expresar con exactitud lo que siento por vos, para que no te quede ni la menor duda de que sos lo que necesito, para que mis titubeos no te confundan, para que dejes de pensar que vos me aprecias más de lo que yo a vos.

Quiero que todo quede tan claro como ese lago que vislumbramos en julio.
Quiero que me obligues a enfrentarte cara a cara y escupir todo este montón de palabras sin compasión.


29 de agosto de 2007

Dulce memoria



Y cuando abrí los ojos ya no estabas. Habías huido en busca de libertad, en busca de seguridades. Aquello que yo no podía ofrecer, ni a vos ni a nadie.

Y que si lo que vivimos valió la pena, es un opinión. Pero al menos yo sé que te elegí, que observé cautelosamente todos los peces de mi mar y te escogí a vos, que me cegabas con el brillo de tus escamas. Te elegí y me propuse conquistarte; no sé cómo, pero lo logré.


A veces no soporto la idea de seguir escribiendo sobre vos tanto tiempo después de ese nosotros.

Pero no puedo evitarlo, tu recuerdo sobrevuela mi mente cada vez que alguien te nombra, o cada vez que escucho alguna de esas canciones malditas.

No reniego del pensamiento de muchos, que dicen que si aún te recuerdo vivamente es porque aún siento algo por vos. Posiblemente yo sigo queriéndote a mi manera, de la forma poco común en que te amé en ese instante duradero.


Y aunque hoy yo nade en otros mares, aunque haya encontrado escamas aún más brillosas, sigo recordándote con un suspiro liviano seguido de una sonrisa pícara.

Porque sé que fui poco para vos, pero es que eras demasiado para mí.


Imagen: "Singing fish", Joan Miró

17 de agosto de 2007

Tears in heaven


Domingo 12 de agosto
4:29 AM


Nieva, y desde la hermosa ventana que fue mía durante una semana, se ven los techos blanquecinos. El paisaje se ve reducido por los copos apurados que parecen no tener fin.
Me estoy quedando dormida, soy la única en este departamento inolvidable. Quisiera estar con los demás, pero juro por mi misma, que no podía mantenerme parada.

Empiezan a escucharse los gritos en el 6to.

Mañana (hoy lunes) nos vamos, y Bariloche será entonces, como ya antes, un millar de casas a orillas de un hermoso lago azul.

Día del niño. Día de despedida y profunda tristeza.