19 de marzo de 2008

18 de marzo de 2008

Soy quien soy I

Hoy escuché una frase que decía que aunque nos olvidemos de nuestros sueños, ellos no se olvidan de nosotros. Entonces me puse a pensar en cuáles eran mis sueños.

Yo tengo la plena seguridad de que mi etapa de mayor crecimiento fue a los 14 años. Fue cuando decidí vivir. Hasta ese momento y hasta un par de años después, mi único sueño, mi único anhelo importante era el de ser feliz. Y lo fui tiempo después.
Hoy tengo 18. Vivo feliz. Y soy lo que quería ser: ni mucho más, ni mucho menos que eso.

¿Pero cuáles son mis sueños?
La RAE dice que los sueños “son cosas que carecen de realidad o fundamento, y, en especial, proyectos, deseos, esperanzas sin probabilidad de realizarse.”

Todos mis proyectos tienen grandes porcentajes de realizarse. Sé lo que quiero. Dije que no voy a parar hasta tener mi título universitario en la pared y así va a ser, a menos que caigan sapos del cielo. Confío en mí, porque sé que todo se puede lograr si uno se lo propone. Tengo metas, destinos a los cuales quiero llegar, pero ninguno de ellos carece de fundamento o realidad, por lo tanto no son sueños. No tengo sueños. No creo en las cosas utópicas. Soy realista y no soy de abandonar mis batallas.

Cuando digo que yo siempre espero es porque tengo la certeza de que todo lo que quiero va a llegar.

12 de marzo de 2008

EXIT



Huir, eso es lo que siempre hizo. Y ahora, cuando mira atrás lamenta haberlo hecho. Porque la vuelta atrás “es inmensa, es eterna”.
Quiere regresar al frente de las batallas. A la lucha cuerpo a cuerpo. Ver la sangre, los restos. Quiere saber qué se siente vivirlo en carne propia y no por lo que otros cuentan. Experiencia, eso busca.

Pero es que siempre hubo una salida de emergencias, una forma de escaparse de las obligaciones morales. Ahora se arrepiente, ahora que ve que su piel no tiene cicatrices. Se siente un novato, un ingresante. Pero confía en que no lo es.
No quiere elegir el camino más fácil. Quiere tropezar, una y otra vez, para aprender a levantarse como lo hacen los demás.

27 de febrero de 2008

L'enfer, c'est les autres



Te dije que soy una mentira. Si, yo sé que esa frase va a quedar resonando en tu cabeza durante un tiempo, o para siempre.
¿Pero cómo te explico?
Yo soy lo que soy, lo que vos conocés. No hay nada más que lo que ves, lo que vos ves.
Y frente a los demás soy muchas. Hoy se me ocurre usar un disfraz, mañana otro, y pasado otro nuevo. Yo soy así. Uso máscaras diferentes dependiendo de los otros. Frente a ellos es ante quien aparento ser miles. Ayer se me ocurrió ser esa pendeja insoportable que todos detestan pero que alguna vez fueron. Pero mañana voy a ser una joven bohemia y retraída. Y la semana que viene voy a volver a ser la soberbia egoísta que me sale tan bien.
¿Porqué lo hago? Porque me resulta fácil. Porque no me interesa que ellos sepan quien soy, porque sé que no pueden hacerlo.

Vos me lo dijiste: I'm a great pretender. Pero hay días que me canso de serlo, me canso de esperar personas como vos, que vean lo hay detrás de toda la parafernalia. Mientras tanto sigo fingiendo, sigo siendo todo lo que provoque reacciones. A esta altura ya resulta divertido, me fascina ver esas caras perplejas. Si, soy una mentira, pero ellos no lo entienden.


Al final, Sartre tenía razón: el infierno son ellos.
La foto es de Eugenio Recuenco

19 de febrero de 2008

Será porque siempre espero que ya no desespero

Y después, cuando me mirás feo si digo que siempre quiero creerte, yo respondo respondo que aún no me dás plena certeza de tus acciones a futuro.
Cuando todo empezó yo siempre te decía que prometés más de lo que podés cumplir. Creía que ya no era así, parece que me equivoqué. Otra vez.

No me mientas, no me digás que podés hacerlo todo. Nunca vas a ser un superhombre, y por eso suelo dejarte solo, porque me hacer creer en la posibilidad.

27 de enero de 2008

"Todo vuelve" dijo ella. Y yo la miré: al principio con la cara que suelo hacer cuando la gente dice un cliché, pero después, viendo su mirada de chiquilla perdida y el movimiento incesante de sus manos, pensé que tal vez sea cierto. Quizás ella tenga razón y yo un montón de cosas para enfrentar en el futuro.

¿Cómo hago para contarte quien es?
Es una mujer independiente, al mismo tiempo que una nena con ganas de contención. Es sincera, sencilla y sensible. Es agradable y simple, pero ninguna tonta. Habla sin cesar, dudo que respire mientras lo hace.
Cuando la vi acurrucada en tus brazos pensé que son una hermosa postal, y tal vez una perfecta unión.

Ella me regaló tinta. Es sólo tinta envasada, pero es el símbolo de dos mujeres que aman a un mismo hombre de formas distintas.
Nos unen una pasión, conceptos y algunas formas de visualizar la existencia.
Nos separan años de vida. No sólo de edad sino de vivencias. Porque cuando ella dice, con la velocidad que la caracteriza, "yo no tengo historia", en realidad te dice que sí, que tiene muchísima historia para contar, pero que prefiere seguir acumulándola en vez de detenerse a contemplar el pasado.

22 de diciembre de 2007

Quizás quiero lo mismo que las demás



Recuerdo cuando éramos simples almas conectadas sideralmente. Cuando yo te veía como un extraño, como un amigo al que nunca iba a terminar de conocer.
Yo no buscaba una relación estable, tendrías que saberlo.
Pero me superaste. Te adentraste en cada fibra de mi ser como el peor cáncer. Contaminaste todas mis células con tu entendible enfermedad, el exceso de luz. Vos esperabas a alguien. Y yo golpeé con una columna de 1,90.

Yo te creía brillante. Pero me dí cuenta que eras mucho más que eso. Tuve que aceptar que me excedías, que nunca sería el ser maravilloso e incomprendido que vos sos. Tuve que asimilar cosas nuevas para sentir que podía alcanzarte. Pero nunca lo logré.

Hay veces que no puedo conmigo misma. Y otras tantas veces no puedo con vos. No respondo tus interrogantes porque sé que esperás la respuesta perfecta, y muchas veces no la tengo. Ahora que conozco tus lados más brillantes y tus rincones más ocuros me persigue la consternación de saber que soy poco para vos. Que quizás, después de todo, los otros tenían razón: yo no soy la que vos necesitás.

Siento que me canso de correr a tu velocidad. Que ya no puedo seguir tu ritmo.
Me siento insuficiente para tus necesidades.

Decís que no querés ser el novio que todas quieren, que te alcanza con ser el que yo quiero. Pero posiblemente ya sos eso. Probablemente lo que falta es que yo sea lo que vos necesitas. Y hoy, dudo que exista la posibilidad real, para mí, de conseguirlo.

26 de noviembre de 2007

Asquerosamente sola



Así me siento, y quiero gritarlo.



14 de noviembre de 2007

Lamento nocturno II

Un montón de cosas acumuladas aguardando su momento en mi garganta.
Y vos no preguntás.
Entre tu presencia etérea y tu ausencia efímera no puedo completarte.
Tengo todo amontonado, muchas razones por las que porto la misma cara desde hace tres días y lloro en cada rincón en donde no me vean.
Pero esta vez me niego a dejarlo pasar. Necesito más que un beso. Necesito meter los dedos en el enchufe.

Ya vengo.