Y menos mal que no me conociste a mis 14, te hubieras enamorado locamente de mí. Y yo te hubiera tratado peor que a mis 21. Lo malo del caso es que ahora no se me permiten estas conductas. Te mentí con alevosía, lo sé. Pero porque pensaba que nunca ibas a enterarte.
Y si de pronto un piano cayó en mi cabeza, cuando antes te dije que siempre caminaba mirando para arriba, es porque mentía. No camino mirando para arriba, y no le tengo miedo a las cosas que caen del cielo. Además, siempre quise un piano.
La metáfora horrible, por supuesto, pero cómo te digo que te dejé porque no te quería?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario