Soñando estrellas por la mañana
y por las noches esperando el sol
y no hay calma
y mi alma no descansa nunca
El viento sabe a tu nombre
y se está llevando esta canción
lo que ya nunca podrá sacarme es la emoción
Nuestras anatomías desbocadas son sólo el compás. La música es otra cosa, que nos tiene bailando sin cesar. Y tu risa y la mía, han decido entreverarse y armar su propio tejido, sin pedirnos opinión.
Pero es muy pronto, por supuesto. Muy pronto para decirnos todo, para mirarnos en serio, para explicarlo. Entonces nos quedamos en este limbo donde nada es del todo serio, pero donde no hay lugar para caprichos físicos.
Y puede que la emoción nos gane, de a ratos, pero cuando suceda con mayor frecuencia ya no será temprano, será en el momento indicado para salir al mundo y gritarlo, que aunque no nos hayamos visto antes, hoy nos pasa, y nos gusta.
Por eso vivo en un ruego constante, pidiendo en silencio a tus ojos grises que no se cansen de reír, que no se cansen de mí. Y vos, seguramente, esperás que muestre mi lado menos amable, el que juré tener. Porque sólo así te daría razones para frenar y huir.
Te estoy avisando, que yo me quedo acá. Porque me siento bien. Y me gané este lugar.