10 de mayo de 2011

Soñando estrellas por la mañana

y por las noches esperando el sol

y no hay calma

y mi alma no descansa nunca

El viento sabe a tu nombre

y se está llevando esta canción

lo que ya nunca podrá sacarme es la emoción

Es que es muy pronto, sí. Pero de qué me sirve negarlo. Me atrapaste, y eso es sólo el principio. (Prefiero creer).

Nuestras anatomías desbocadas son sólo el compás. La música es otra cosa, que nos tiene bailando sin cesar. Y tu risa y la mía, han decido entreverarse y armar su propio tejido, sin pedirnos opinión.
Pero es muy pronto, por supuesto. Muy pronto para decirnos todo, para mirarnos en serio, para explicarlo. Entonces nos quedamos en este limbo donde nada es del todo serio, pero donde no hay lugar para caprichos físicos.
Y puede que la emoción nos gane, de a ratos, pero cuando suceda con mayor frecuencia ya no será temprano, será en el momento indicado para salir al mundo y gritarlo, que aunque no nos hayamos visto antes, hoy nos pasa, y nos gusta.

Por eso vivo en un ruego constante, pidiendo en silencio a tus ojos grises que no se cansen de reír, que no se cansen de mí. Y vos, seguramente, esperás que muestre mi lado menos amable, el que juré tener. Porque sólo así te daría razones para frenar y huir.

Te estoy avisando, que yo me quedo acá. Porque me siento bien. Y me gané este lugar.

3 de mayo de 2011

Abandonar, tan simple destierro.

Bueno, te explico: vos no me conociste a mis 14, sólo así entenderías. Quise mil veces ser algo, nunca nada específico. Estaba ciega, ya sé. Y lo logré solo años después. Cuando sentí que alguien me completaba. Esa es justamente la cuestión: no es necesario, NADIE ESTÁ INCOMPLETO!

Y menos mal que no me conociste a mis 14, te hubieras enamorado locamente de mí. Y yo te hubiera tratado peor que a mis 21. Lo malo del caso es que ahora no se me permiten estas conductas. Te mentí con alevosía, lo sé. Pero porque pensaba que nunca ibas a enterarte.
Y si de pronto un piano cayó en mi cabeza, cuando antes te dije que siempre caminaba mirando para arriba, es porque mentía. No camino mirando para arriba, y no le tengo miedo a las cosas que caen del cielo. Además, siempre quise un piano.

La metáfora horrible, por supuesto, pero cómo te digo que te dejé porque no te quería?

11 de abril de 2011

F dice (12:22 a.m.):
hay días
días en que realmente tu recuerdo me atormenta
de una forma un poco violenta
F dice (12:23 a.m.):
otros días sos algo diferente
una especie de vida anterior inmejorable
G dice (12:24 a.m.):
como podes decir algo tan hermoso
G dice (12:25 a.m.):
es escalofriante
yo sueño con vos, todavía
nunca voy a metabolizar tu ausencia
G dice (12:26 a.m.):
eso me acosa