Pero no tengo miedo, porque no tengo nada que perder. Entiendo tus temores, pero no los comparto. Nunca pondría un escudo por miedo a un corazón roto, será porque carezco de uno.
Yo también soy como vos. Me acostumbré a enumerar mis defectos cuando conozco a una persona. Pero admito que exagero al hacerlo, como una forma de protección, como defensa a futuros posibles reproches. Entonces no me sorprende que digas que vas a lastimarme, porque yo también dije que lo haría.
Vos y yo sabemos que no estoy acostumbrada a los rechazos. Y sé, mejor que nadie, que siempre conseguí lo que quise y que más de una vez me odié por las cosas que creía querer. Pero ahora te quiero a vos, quiero tenerte para mí con todas las complicaciones que sobrevengan.
Entonces no me tengas a la deriva. No quiero términos medios. Lo quiero todo de vos, o no hablarte nunca más, como vos lo dijiste: no verme nunca más, o ser la madre de tus hijos. Todo o nada. Ya elegiste?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario