Hace mucho tiempo dije que veía a la persona en la que me voy a convertir, y que me gustaba esa imagen. ¡Lástima que tenemos diferentes criterios a la hora de pensarme en futuro!
Vos creés que me voy a convertir en una imbécil, una de esas de las que siempre hemos renegado, una más. Y eso duele.
No porque puedas concebir ese pensamiento, sino porque conociéndome por tanto tiempo y tan bien no puedas ver que soy incapaz de cambiar lo que soy.
Galeano dice que somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. Y si es así, entonces yo soy nada (o todo si nos ponemos a jugar con la ambigüedad del concepto), porque jamás tuve intención de cambiar las cosas esenciales de mi ser.
Maduré? Por supuesto, pero la evolución no es sinónimo de cambio en mi diccionario.
Cambié mi forma de ser? No creo. Creo que simplemente dejé de hace las cosas que no respondían a mis voluntades mas profundas.
Suena muy gastado, pero el tiempo ha sido y siempre será un tirano con nosotros. Es él, el tiempo, el que nos separa. Porque yo no puedo sentarme a esperar eternamente, necesito tener bajo control todos los aspectos de mi vida, y esperarte no es precisamente algo tangible. Y vos, vos simplemente no concebís el tiempo como el resto de los humanos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario