Él se va. Como siempre hace cuando se enoja. Huye intentando creer que lo que le molestó en realidad no existe.
Son los años. Conocerlo tanto es un poco aterrador a veces. Pero él... él todavía no entiende que me gusta jugar con las palabras, con todo. Tantas veces se lo dije, ES UN JUEGO.
Las relaciones que todos tenemos, sean de cualquier tipo, son juegos. Ese intercambio constante de acciones y palabras; el aguardar, callar o atacar: puras estrategias.
Yo soy una buena estratega, cualquiera sabe eso. Soy la que espera agazapada, como las serpientes, a que la víctima se encuentre en su peor posición, y luego ataco. Soy una gran serpiente. A veces pierdo, es verdad, me equivoco.
Pero me gustan las personas que me desafían. Que ven lo que yo veo, que esperan para atacar, pero atacan al fin. Me atraen las personas que ven el escenario como yo. Las que juegan con elegancia.
No digas que no te avisé, yo siempre fui lo que soy. Soy silenciosa y así me muevo, asfixio a mis presas, y sobre todo, cambio de piel cuando el medio lo requiere.
2 comentarios:
Todos somos serpientes y necesitamos de cuatro hileras de dientes para comer y avanzar (avanzado comiendo y comiendo avanzando como seres transformadores-hambrientos que somos). Que bueno que te hayas dado cuenta qué es un juego de monos esto. A divertirse.
Me gusta como dejas caer la plomada para encontrar la eternidad y reconstruir la totalidad desde la perspectiva del instante, en aquellas imágenes momentáneas de la cotideanidad. Es una muy bella y vital operación
Disfruto mucho de tus aguafuertes.
Bien, creo que raskolnikov lo ha dicho todo. De todos modos, para potenciar la sinergia del mundo, antes de leerte yo tambien publique algo sobre el cambiar de piel.
Debe ser temporada, o el fin de una era, quien sabe.
Espero que andes bien.
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