Nunca tuvo una vida. Pero logró que todos creyeran que si.
Detrás de la coraza, de la pared que el dolor le ayudó a construir, se escondió la mentira.
Tantos años creando una ilusión perfecta, un espejismo dorado. Tantas veces sonrió falsamente, y todas las veces le creyeron, y nunca, nunca hasta ahora, pudo dejar de hacerlo.
Cómo hacer para dejar de fingir, y que todos entiendan que recién ahora sos real?
Ella no puede, no logra que los demás vean lo que realmente es, porque prefieren el disfraz, porque se acostumbraron a contemplarlo.
Dónde estás Dios cuando lo necesito, me preguntaste. Sabiendo que no podía contestarte.
El mundo quiere que sigas fingiendo, querida.
Aunque te mate el intento.
8 comentarios:
goffman si mal no recuerdo fue el que dijo que nuestro cuerpo es un teatro donde se suceden las representaciones.
Fue hume.
Nada es lo que parece, pero lamentablemente no parece nada mas . Piense menos, viva mas;). Cuidesé
Ahí te agregué a los links con esta nueva dire.
Besos!
todavía el golpe de la secundaria no me pegó. aunque me asusta saber que en diciembre cumplo 18.
gilmore termina el 07.06 y es así, el final final final. qe tristeza.
que hermosa representacion lastima que me veo muy identificado mira linda dedicate a esto sos buenisima tenes que dejar eso de cerrarte dale porlomenos al principio fingi pero abrite mas........ chau besos fede
mid-night-mare: me gustó eso de nada es lo que parece, pero no parece nada más. Esas tres ultimas oraciones estuvieron dando vuelta en mi cabeza toda la semana. Gracias.
Cadorna: besos tambien para ti.
irita: Gracias por comentar, aunque traigas malas noticias. (No puede ser que termine!!)
Fede: En el teclado existen los puntos y comas, no te jodo.
Sabés que no es fácil para mí eso que pedís. Pero lo intento, en serio.
A veces el mejor consejo es no pedir nada.
El mundo nos invita a fingir.
Es una maldita y cuel realidad.
Suerte.
Al mundo le importa bastante poco lo que hagamos, es libre, absoluto y vive en estado de constante cambio.
El infierno son los otros, esos que, más allá de que nos amen o nos odien, depositan todo el tiempo expectativas en nosotros.
Siempre hay un punto hasta donde estamos dispuestos a ceder, pasado el cual nos volvemos honesta y maravillosamente egoístas. Como lo puso Ayn Rand, "No soy un sacrificio para sus altares"; y si tengo que soportar sus lágrimas porque me he vuelto impredecible para ellos, que así sea.
Saludos Sibyl.
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