Como un alma insoluble llegaste a mi.
Y ya nunca quisiste irte.
No sé que viste en mí, no sé que te atrapó.
Quizá nunca me lo digas. Posiblemente eso sea lo mejor.
Me gusta verte sonreír, porque así sé qué te hace feliz. Pero nunca te vi llorar, así que no sabría decir qué te lastima.
A veces es bueno derramar lágrimas. Purifican el corazón.
Pero vos tenés una coraza para esas cosas. Y sé que no vas a dejar caer ningun lamento salino.
Y pensar que yo soy exactamente lo contrario.
Estamos en el remanso de un amor que no tiene cordura. El recoveco más profundo nos transporta lejos de aquellas soledades pasadas. Y sin embargo, sin importar el desentendimiento ajeno, no nos amamos. Sólo nos tenemos suficiente aprecio y ello me lleva a escribir sobre tu espectral y a veces sumisa presencia.
No creo que alguna vez hallas amado, siento como que no.
Quizás me equivoco.
1 comentario:
"Estamos en el remanso de un amor que no tiene cordura".
Me parece que cada vez escribís mejor... he leído pocas cosas tuyas, es cierto, pero esta es de las mejores. Felicitaciones
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