Un montón de cosas acumuladas aguardando su momento en mi garganta.
Y vos no preguntás.
Entre tu presencia etérea y tu ausencia efímera no puedo completarte.
Tengo todo amontonado, muchas razones por las que porto la misma cara desde hace tres días y lloro en cada rincón en donde no me vean.
Pero esta vez me niego a dejarlo pasar. Necesito más que un beso. Necesito meter los dedos en el enchufe.
Ya vengo.